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domingo, 20 de septiembre de 2015

Virginidad y pertenencia - Sr Sol

Realmente tu virginidad de mí será,
                   que antes de esto nunca has hecho el amor…


-         Asdrubal Valladares – Sr Sol   -

viernes, 30 de enero de 2015

Viejo, nuevo, prestado y azul

Siempre me pierdo mientras imagino cómo sería vestir mi propio dedo corazón. Aunque por la vida que llevo, nadie me toma en serio.

¡Pero qué va! en fin sólo es un viejo sueño ¿no?

Ahora lo que importa es que soy buena fingiendo ser. Anda, dime si cuando me miras no sientes la sangre forjando tu firmeza. Soy todo lo que no harías a tu prometida. Yo soy tu nueva fantasía.

Y justo es tiempo de tus rodillas al suelo poner, muestra respeto a la identidad que tomé prestada. Fija tus ojos en mí, repara en detalles, pues me observas en ese vestido blanco que ella usara en la boda, el cual por cierto aún no debías conocer.

Toca mi cuerpo con tus manos, se agresivo, ve directo pero házmelo arropada. Gírame, ponme en cuatro, expón mis glúteos al aire y cuando comiences a romper mis paredes con tu ariete, arrebata la liga azul que cubre mi pierna. No la querrás sentir más, que al terminar con lo que haremos... la fidelidad ya no te hará sentido.

Liga sexy y azul de vestido de novia para boda
"Liga azul de novia"

domingo, 3 de noviembre de 2013

Muerte de vida en púrpura

Siempre en su hora. La muerte fría arribaba una y otra vez al campo de batalla, la muy suspicaz, refrescante se hacía sentir después del calor de cada vivir. Pálida de rostro y colorada de mejillas, maquillada venía gustosa que hasta portaba su mejor piel.

No retardaba a cumplir su labor. No hacía más que desprenderla del cuerpo que sufría; por mis manos, por mis ansias, por mi sed. La postraba a desvanecer. Sus funciones del ser excluía, en su ausencia, ya sólo era carne y hueso... resultado inanimado, ofrecido en homenaje a mi habilidad corpórea.

Así, entre sonrisas cortantes de suspiros robados era arrebatada de mis brazos, aunque de vez en cuando de entre mis piernas también. Pero lo que la muerte más apetecía era llevarla con quejidos causados por aquel mi objeto, el muy punzocortante, mismo con el que apuñalé indiscriminadamente su vientre.

Todo marchaba, todo andaba como debía, pero el tiempo entrometido comenzó a apresurar, hacía presente cada vez más consecuencias como aquella rigidez de un cuerpo post mortem. Su apuñalado vientre ya dejaba correr bastante vida, ensuciaba mi cuerpo, lubricaba la herida. Sus ojos hundidos y sus labios aún bastante rojos la hacían lucir suspendida en otro plano. Retenida en la brecha entre mirada perdida y la ausencia de luz. La muerte había ganado.

Recostada e inerte frente a mí, su cuerpo sin ánima me hacía observarla. Contemplaba mi calmo trofeo, hasta que… lentamente se comenzó a mover, refutaba su quietud. Obstinado cadáver activo, pensé. Pero extrañamente no me sorprendió su volver, ya nos era un hábito común morir y despertar. Tan empedernida acción que la practicábamos en repetidas ocasiones, algo ya inherente a nuestro lazo afectivo.

De ahí, como inhumanos e incomprendidos fuimos juzgados únicamente porque al mismo instante, la gente solía llamarlo orgasmo. Sin caer en cuenta que para nosotros no lo era así, siempre fue algo más, siempre fue algo, estrechamente ligado a una extensa variedad de pulsiones. Algo fortuito, exacto, adictivo. Algo entendido singularmente por ella y por mí… sin nadie más, sólo perteneciente de ella y yo.


domingo, 14 de julio de 2013

Amante de ti

Corro a tu encuentro en nuestro lugar especial, aquel escondido entre los vinos de jerez. Al llegar, te
 hallo oculta ante la tenue luz de la habitación. Luces tan bien, tan pasiva, tan sensual, aguardando allí
 en silencio por mí.

Sin decir nada, me acerco a ti y acaricio suavemente tu esbelto cuello. Después, a través de un ligero
 sonar me invitas a deleitar lentamente el momento, y yo sin objeciones sucumbo a tus encantos, pues
 adoro todo en ti.

Adoro el color de tu piel, tan cristalina y caoba, aun mejor que el de la miel. Adoro tu suave aroma, ese
 perfume tuyo cual ahora es mi idioma. Adoro tu dulce sabor, el mismo libar delicado retenido en mis
 labios con fervor.

Y con sutiles palabras que recaen en fanatismo, defino a cada virtud de tu existir como una 
provocación abocada a mi sentir, que, inexplicablemente, eso de ti inherente a la pasión me enamora
y me incita... a serle infiel.


viernes, 31 de agosto de 2012

* Impúdico y privado (Erotismo - labios rojos)

Al entrar a la habitación, lo primero que encuentro son tus prendas regadas en el suelo... sin previo aviso, directo y certero, cual pregunta indecorosa.

¿Te vas a quedar ahí de pie? Con tu mirada me cuestionas, reafirmas intenciones en tus actos. Sin titubear y aunque un poco abrumado por tu falta al tacto, asumo mi rol, te doy lo que me pides.

Camino hacía ti con decisión, hasta que al alzar tu mano, detienes mi paso. Inmediatamente te dejas entender, sin titubeos, exiges equidad, exiges a mi ropa ver caer.

Yo sonrío, te miro fijamente, te hago suspirar. Tú ansiosa y embriagada de fervor, comienzas a blandir tus muñecas, hasta dejarme sin opción. Es ahí, cuando me desprendo de mis telas, lentamente, y lo hago frente a ti...


viernes, 10 de agosto de 2012

* Mientras tus ojos me hablan (Erotismo - labios rojos)


Cuando me miras de esa forma sin censura, llamas mi instinto, corrompes mi cordura. Y sólo pienso en arrancarte las prendas que te cubren, desgarrarlas con fuerza, dejando a un lado la delicadeza.

Ferozmente ansío tomar tu ropa interior entre mis manos, muero por despojarte de ella, así, sin sutileza ni mesura. No voy a gastar en suavidad que después de tu mirada, la gracia quedaría muy corta…



lunes, 25 de junio de 2012

* Besos de azúcar (Erotismo - labios rojos)

Marcelle miró de frente a su novio. Su tierna mirada se fijó justo en los ojos de él, pues después de tantas lágrimas y risas compartidas, al fin estaban listos. Sus estómagos revoloteaban, la sangre invadía sus labios, ambos exhalaban irregularmente. Hoy caían dos años del momento del sí, y su relación sólo había mejorado con el paso del tiempo. Eran una pareja única.

Ella tomó la iniciativa con el primer beso, y él continuó con caricias en su rostro. En seguida la joven enamorada fue cubierta entre los brazos de su chico. Una mano corrió por debajo de su brazo izquierdo, para terminar rodeándole la espalda hasta tocar su cuello. La otra cubrió su espalda baja, y se limitó a postrarse en la parte izquierda de su cadera.

Tras tocarse los labios entre si, comenzaron a danzar las sutiles notas desprendidas del aire; quien inequívocamente tocaba su canción. Murmuros corrían por sus oídos, poesías se deslizaban entre su piel, todo al mismo par de hacer especial ese instante. Fue ahí, cuando aquellos afectuosos besos ya no eran suficientes, ahora querían realmente unir sus almas.

Los dos andaban sin saber lo que vendría, que nuevo para ambos sería pues deseaban dejar de ser niños, jugaban a juntos ser grandes. Entonces sin preámbulo, comenzaron lentamente a despojarse de sus miedos, tela tras tela descendían hasta sus pies ya descalzos. Y las caricias, sustituyeron el calor de sus ropas, ahora estaban mejor cobijados.

Se tomaron de las manos, caminaron hacia el cuarto, y sobre la cama se cayeron. Sonrientes permitían correr la noche sin prisa, esta, ya les pertenecía. Más allá de sólo perder el pudor, ellos se abrazaban principalmente, amaban sentir por primera vez el roce de su piel desnuda, pero lo que más disfrutaban, era el hecho de estar con quien amaban.

Sus ojos cerrados casi siempre se hallaban, no querían distraerse con ellos, pero cada vez que uno los abría, el otro no tardaba en hacerlo también para interceptar su mirada. Así tímidos, tiernos e ingenuos subieron la temperatura, sus besos dejaban de ser inocentes paulatinamente. Se hacían más fuertes, más intensos, tenían deseos por llegar más lejos del sabor azucarado de sus labios…


jueves, 26 de abril de 2012

Déjate perder (Erotismo - labios rojos)

Hazlo, no lo pienses. Dame lo que tienes para mí, dámelo todo. No quiero pensar en consecuencias, no quiero pensar en un mañana, hoy no importa lo demás, que justo ahora lo eres todo para mí. 

Conforme caen las manecillas nos hundimos más en lo profundo. Me ahogo entre tus besos, sofocas mi aire, robas mi aliento, devoras mis labios, y me haces desearte como nunca. Me fascina.

Necesito más de ti, necesito más. Esto ya no puede parar, no te detengas y sigue, falta mucho para que termine. Rompe mis prendas, sólo estorban. Agita mi corazón, desgasta mis manos, desgárrame la lengua a mordidas. Hazlo ya, no lo pienses.
No respetes mi espacio, olvida la censura, desnúdate, deja aun lado tus secretos, que esta noche quiero vestirte de piel y caricias. Quiero recorrer cada detalle de ti, cada rincón que escondes del Sol. Para mí, no tendrás nada que ocultar.

La ropa en el suelo que se apila en montañas, reposa junto a nosotros. De pronto, las sabanas parecen llamarnos, ansiosas por ser nuestros testigos. Pero ya no quiero recostarme más, pues ahora cualquier lugar resulta ideal, o al menos parece que eso piensas mientras te ayudo a tocar el cielo. Si que lo haces, mientras te sostengo entre mis brazos y tus pies se suspenden libremente por el aire.

Amo que me mires con los ojos cerrados. Amo que te aferres a mi espalda para no caer. Pero lo que más amo, es que me digas todo con una sola vocal…



viernes, 24 de febrero de 2012

Con las pupilas dilatadas y los labios rojos


Cuando te miro a través del iris, veo algo más que sólo tu alma. Veo el vacío, resultado de tu pútrido ser, el cual me identifica y me hace desearte más. Puedo saber qué miras en mí, puedo saber que quieres obtener, tus ojos te delatan, te hacen traslucida ante esa ilusión por conseguirme. Y el abismo dentro de ti, contrasta lo que piensas, descara tus banas intenciones.

Me haces sonreír. No dejas de mirar mis labios, no dejas de tocar los tuyos. Escucho claramente como aumenta tu respiración mientras aprecio cómo tus caderas se manejan inconscientes, con el vaivén de mis palabras. Jugueteas con el rojo de tu pelo, me obligas a querer retener tu aroma y a recelar al viento; quien, posiblemente embriagado en tu perfume, se aleja egoísta. Y como acepto ante tus ojos que también te deseo, sé que imaginas lo que vendrá…  lo disfrutas desde ahora.

En serio me haces sonreír. Me haces sonreír porque me reflejo en tus pupilas. No quiero nada de ti, sólo necesito a esa vestimenta de piel que traes contigo. Sí esa, esa que es tan efímera, y que perderás mañana al despertar con los rayos del Sol. Esa misma piel, que estúpidamente cubres con maquillaje, que ocultas entre la tenue luz del lugar, y que necesita del alcohol en mi sangre para lograr su cometido. Sí, esa misma.

Vuelvo a sonreír y me tomo un instante para robarte el aliento, después me levanto y camino hacia ti extendiéndote mi mano. Mientras tanto la emoción te invade, muerdes tus labios cada vez más fuerte, agitas de nuevo tu cabello y descubres más el escote. Puedo sentir como recorres mi cuerpo con tus ojos, me desnudas de manera lujuriosa en tu mente… sabes que haré realidad tus fantasías.

Foto de labios rojos de mujer, con uñas y cabello rojo brillante
"Labios rojos"

¿Quieres una grado más de erotismo?
Pulsa aquí: Déjate perder

¿Prefieres el erotismos dulce e inocente?
Pulsa aquí: Besos de azúcar


Este relato es el que más me agrada dentro de los eróticos (no digo que sea el mejor que he hecho), y es porque tiene un rico trasfondo. Fue el parte aguas en la forma en que relato, el primer escrito con tintes libidos que publiqué para conservarlo en el blog, la combinación de lo obscuro y sexual. En general me agrada mucho.

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