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domingo, 25 de diciembre de 2011

El amanecer del ocaso (Cuarta parte)

Mirar la tercera parte de la Odisea Astral. Da click aquí: Luna Obscura

La Luna no sabía como cambiar la decisión de su amado. Suplicaba a él para que detuviera su ataque, pero sus plegarias no fueron escuchadas. El Sol muy empedernido se cegó totalmente, parecía que nada podía aminorar su furia. Lo que más aquejaba a Luna era que no sabía por qué su Sol actuaba de esa forma. Trataba de encontrar esa razón sin obtener resultados y como no pudo hallar respuestas, hizo algo que cambio todo… extrañamente emano luz propia. El cielo se platino de un brillo que solo un astro puede provocar, tan hermoso fue que incluso el Sol se detuvo asombrado por la luz de su Luna. Una vez que la calma volvió por unos instantes dentro del caos, el astro platinado dirigió sus versos hacia su Nova.

-Hace tiempo nuestras vidas se cruzaron, y desde entonces comenzaste a ser más que una simple parte de mí. Gracias por hacerme brillar. Gracias por alumbrarme cada amanecer y regalarme miles de sonrisas.

-Gracias a ti por haber existido. Gracias por haber estado ahí para mí cuando te he necesitado, pero ahora tengo que continuar. Nunca te pedí que me siguieras, porque no me detendré.

-Estoy aquí frente a ti y no espero que te detengas, te pido que regreses a mí.

-Sabes que ya he renunciado a tantas cosas, que no me será posible volver.

-Una vez más te doy las gracias por haberme dejado estar a tu lado todo este tiempo. Ahora me doy cuenta de que no queda nada más que demostrarte… cuanto Te amo.

Sin pensarlo Luna se abalanzó contra el abismo de obscuridad, esperanzada en que este la absorbiera pues no deseaba vivir en un universo sin su Sol. Entonces todo comenzó a salirse de control y acabo por explotar. Un hermoso y destructivo color violeta se hizo presente, la intensidad de su luz fue tan grande que después de ella solo hubo penumbras y silencio.


Terremotos azotaron sin piedad a la tierra, como si toda la furia de un Dios se descargara en su contra haciendo que todo sistema existente cayera. Inmediatamente después de que todo quedo en ruinas, cayó una obscuridad total. Nadie tenía idea de que pasaría ahora que ninguno de sus dos astros estaba ahí para ellos. El mundo quedo inmerso por el caos, todos discutían su derecho a vivir a cualquier costa y estaban tan ocupados en sí mismos, que no se dieron cuenta que ellos habían sido la causa de ensuciar el alma del Sol. Las linternas y las bengalas se convirtieron en los objetos más preciados, pues ellas eran una de las únicas fuentes de luz existentes.

El poeta de la Luna; al presenciar el colapso existente, emprendió la búsqueda de su musa. Él había sido aquel que le recordó una vez a su dama de la noche, la razón por la cual había emanado luz desde siempre y fue también el único que noto a lo efímero sin sentido. Huyo a lo lejos como pudo, donde solo podría encontrarse ante su Diosa, paro justo donde la noche polar solía danzar con el aura boreal. Una vez que detuvo su paso tan acelerado, encendió una bengala roja entre el abismo y entonces se presento ante él el tiempo. Este le agradeció por intentar conservar aun la existencia de los Dioses astrales, él se sentía culpable por no haber cumplido su palabra ante el Sol. Fue entonces cuando el poeta supo que debía atreverse a expresar palabras algunas al obscuro cielo. “¿En dónde es que se esconde aquella Luna a quien han llamado Ilazki, Selene, Quilla, Isis y Lucy? Eres tú quien puede devolvernos a nuestro amado astro rey Xué. Eres tú de quien más necesita él para poder resplandecer. Eres tú la única capaz de devolverle la vida y yo confío en ti. Humildemente mi musa, te pido que devuelvan su alma hacia sus súbditos.”

Al parecer las plegarias del joven poeta no habían sido escuchadas, a pesar de todos sus esfuerzos entendió que estaba destinado a perecer con sus Dioses así que solo se dejo caer ante la nieve esperanzado por morir en el frío, mientras miraba como el tiempo se esfumaba entre la ventisca acepto su triste realidad. Entonces de la nada, todo se comenzó a convertir en una noche blanca. Extrañamente para él, el cielo se entintaba de luz blanca y tonos violetas haciendo que toda la nieve a su alrededor se tornara en un fino color platinado. “¿A caso serán realidad mis plegarias?” se preguntó. Inmediatamente se levantó y corrió hasta la colina más cercana para presenciar lo que sucedía. Guío su vista hacia el suelo y admiro como la nieve ahora se cubría por un tono rojizo lentamente, después levanto la mirada hacia el horizonte y lo que se postro a sus ojos, se hizo lo más bello que vería en su vida. No solo se trataba de la felicidad que sintió por poder vivir de nuevo con sus deidades, en realidad siempre se trató de aquel sueño de su Sol que reclamaba ser real, aquello que fomentaba en él la esperanza de emanar junto a su Luna una sola luz. Nunca antes alguien había presenciado lo que el joven poeta pudo admirar antes que todos los mortales… los astros habían fusionado sus almas.

El poeta solo sonrió sutilmente y dejó caer una lágrima por su mejilla, demostrando que se había quedado sin palabras, pues al fin los astros habían logrado ser uno mismo...


sábado, 19 de noviembre de 2011

Luna obscura (Tercera parte)

Mirar la segunda parte de la Odisea Astral. Da click aquí: Sol obscuro

La depresión domino a la joven Luna, haciéndola desvanecer con el pasar del tiempo, cada vez más entre la obscuridad que la rodeaba. Solo caminaba sin rumbo, perdida entre las penumbras, tratando de encontrar lo que le alguna vez le perteneció. Sus ojos, no paraban de derramar lágrimas y sangre, y su brillo lentamente se consumía… era cuestión de tiempo para que pereciera.

Luna se había quedado ciega al mirar los ojos vacíos de su Sol, pero para ella esto era mejor, pues no deseaba admirar el cadáver resplandeciente de lo que aún seguía amando. El Sol simplemente dejo de ser aquello tan especial, por lo que valía la pena sonreír cada mañana.

El astro menor ya había decidido morir, gracias a que lo único que la ataba a la vida se había derrumbado. Hasta que de pronto recordó algo importante… si ella alguna vez fue la razón de existir de su Sol, siendo ambos el uno para el otro, entonces ella sería la única capaz de devolver el equilibrio. Así que respiro profundamente, derramo un par de lagrimas más, y entonces también se dejó envolver por la obscuridad, permitiendo que las sombras devoraran su alma. Su cuerpo ahora se había vuelto un lienzo de odio y amor puro. Tuvo que dejarse perder en la muerte para encontrar a su amado en esta, pues solo así podría rescatarlo.

Ahora que la Luna tenía el aura tan pútrida como su Sol, llamas azules emanaron de su cuerpo, y a su vez un resplandor índigo se dejó apreciar a su alrededor. Fue entonces cuando supo que era tiempo de enfrentar el destino. Como ya no podía ver más, se dejó guiar por los estruendos de destrucción y estos la llevaron ante su astro rey. Una vez que el Sol la vio, inmediatamente guardo silencio, pues aquella parte de su pasado cercano también había cambiado y no solo eso, ahora se encontraba frente al él tratando de reclamar lo que le pertenecía. Luna no podía mirar su propio aspecto, pero supo que ya tampoco era aquel astro inocente que sirvió de inspiración para el amor.

El Sol se enfureció, considero una insolencia la presencia de su Luna, así que decidió destruir todo a su paso. Comenzó a brillar con todas sus fuerzas, quería convertirse en monstruo y devorar toda vida existente. La Luna no podía ver lo que ocurría pero para ella todo estaba claro; el Sol se preparaba para estallar y con esto convertirse en un obscuro abismo de destrucción.

Un hoyo negro… era todo lo que su Sol deseaba ser.

“Oh mi hermosa y poética Luna ¿Por qué desamparas mi inspiración, renunciando a tu derecho divino de ser la más pura entre las musas? ¿Acaso no sabes que necesito de tu pisca astral para poder soñar? Pues ahora rechazo la idea de que merezcas portar el resplandor índigo que te acompaña.”


¿Te atreves a conocer el desenlace?
Mirar la cuarta parte de la Odisea Astral. Da click aquí: El amanecer del ocaso

domingo, 30 de octubre de 2011

Sol obscuro (Segunda parte)

Mirar la primera parte de la Odisea Astral. Da click aquí: Amor entre dos astros

… Fue entonces cuando el Sol se dejó envolver por la obscuridad.

Este llego e ilumino de nuevo a todo, pero esta vez no irradio alegría con él, sus ecos de ilusión fueron sustituidos por gritos cegadores. A pesar de que su luz seguía presente, extrañamente esta no iluminaba la vida de aquellos que la apreciaban y aun así nadie se percató de que ahora estaban solos a la merced de la obscuridad.

De pronto el fiel acompañante del Sol; el tiempo, se presentó muy hipócrita ante él tratando de devolverle aquello que le había prometido en el pasado. Pero ya era demasiado tarde, el Sol desprecio el divino obsequio del tiempo y lo incinero lentamente, para mostrar ante todos la repulsión que sentía por este. El regalo no era más que lo que el Sol había deseado durante tantos años, el que fuera rechazado demostró que él ya no era mas lo que alguna vez fue.

La Luna al percatarse de lo que sucedía, inmediatamente trato de tocar el alma de su Sol, pero se llevó la sorpresa de que ya no existía vida dentro de él. Ella no quería aceptarlo, la idea de que su Sol yacía sobre el vacío como un cadáver viviente era inconcebible. Él se había alejado tanto de la vida, que ya no le era posible volver.

El Sol oscuro miro a los ojos de su Luna, sonrío como un ente vacío y luego la cegó por siempre con su resplandeciente luz. Él solo cumplió los deseos de su Luna, haciendo que nunca más lo viera rigiendo la obscuridad.

Desde entonces la noche se convirtió a su vez en amor y tristeza, y el día simplemente dejo de tener sentido. Aquellos que amaron al Sol alguna vez, dejaron de sentir su cobijo y comenzaron a guiar sus patéticas vidas, como los huecos objetos que siempre fueron. Las risas se volvieron banales y los llantos un simple reflejo del tejido nervioso, pues las decisiones del astro rey nunca habían sido inherentemente egoístas.

“Sol obscuro que brillas con mayor intensidad que antes. ¿Por qué tu fuego no da calor y sin embargo incinera? ¿Por qué permites una noche eterna, sin que la Luna alumbre los destinos? Pues ahora lo efímero ya no tiene mas sentido.”


Una historia siempre puede empeorar, atrévete a descubrir como...
Mirar la tercera parte de la Odisea Astral. Da click aquí: Luna Obscura

jueves, 26 de mayo de 2011

Amor entre dos astros (Primera parte)

Estaba ahí el Sol tratando de encontrar la razón de su existir. Cansado de buscarla comenzó a cuestionarse sobre quien era de verdad, sus preguntas terminaron por llevar su atención hacia su fiel compañera, la Luna. Él sabía que ella no era más que el fiel reflejo de la luz de un astro, entonces una pregunta aquejo su cabeza “¿Acaso seria yo ese Sol?” No se hizo esperar, así que fue a buscarla con tal de escuchar respuesta a sus palabras.
Al escuchar la pregunta Luna se sonrojo diciendo, que en algún día, tal vez predestinado, ella dejaría de ser un simple reflejo para fusionarse con aquella fuente de su luz. Fue de esperarse que estas lindas palabras crearan de nuevo una razón de vivir en aquel joven Sol. Este extendió uno de sus resplandientes rayos de fuego y escribo entre las estrellas algo que salió desde el fondo de su corazón ardiente: “La fusión de dos astros comienza con un sueño reclamando ser real, fomentando en mí la esperanza de emanar juntos una sola luz.”
Pasaron los días y aquella ilusión crecía en ambos, cada vez se hacía más fuerte exigiendo silenciosamente ser vuelta realidad. Todo era felicidad dentro del joven Sol, incluso nunca había brillado con tanta intensidad, hasta que… Luna corrió a refugiarse lejos sin dar ninguna razón. El Sol quedo perplejo y lo primero que hizo fue tratar de alcanzarla, sin lograr conseguirlo. Una vez que la Luna se alejó lo suficiente para que la luz del Sol no la alcanzara, este se vio obligado a admirar el tenue reflejo de su amada a través del mar, esperanzado en que cobrara vida.
Ella solo repetía al frio vacío del espacio: “Vanos intentos de iluminar una Luna que jamás brillara.” Las palabras llegaron al Sol como gritos de ayuda y desesperado por rescatar a su amada comenzó a brillar con la mayor intensidad que podía, pero se dio cuenta que era imposible iluminar la vida de aquella dueña de sus pensamientos. Ella se había escondido debajo de un obscuro velo, pensando en  que no debería brillar.
La Luna siguió vaciando su alma entre llantos, haciendo caer polvo de estrellas a aquellos que admiraban su tristeza. Ella a pesar de haber perdido todo su brillo, seguía refugiándose detrás de un escudo de agua y rocas, opacando así la inspiración de aquellos poetas al ver a su Luna obscura. Entonces un poeta en el suelo, a los pies de la Luna, se atreve a dirigirle unas palabras pidiéndole así que recuerde aquella razón por la cual ha emanado luz desde siempre. Al escuchar tan bellas frases ella sonríe y decide desechar aquel motivo de su tristeza, dejando que este se pierda en el vacío junto con el secreto sus llantos. Abandona el  escudarse dentro de la obscuridad, y se dirige hacia su Sol. Mientras se aventuraba hacia él, comenzó a sentir el éxtasis, volvió a sentir esa emoción de vivir, recupero esas fuerzas de seguir adelante pues la Luna había recibido de nuevo la luz de su sol.
Inmediatamente el Sol fija su atención hacia la obscuridad y recupera la alegría al ver su Luna, nunca había perdido las esperanzas sabiendo que necesitaba ser fuerte por los dos. Entonces el tiempo se detiene y algo sucede entre ellos. Él decide arriesgarse y se acerca lentamente a su Luna, aun teniendo miedo de perderla. No le importaba nada más que el hecho de estar con su amada, él siempre estaría tan dispuesto por su Luna que no le importaría incluso perder su propia luz. Ambos entienden que el día predestinado los ha alcanzado, y únicamente aceptan con alegría el regalo que se les ha otorgado. Ella permite dejarse envolver entre los brazos de su amado, y este continua lentamente cubriéndola con su brillo, provocando así lágrimas de alegría entre aquellos espectadores del hermoso eclipse.
La libertad suprema, un sueño utópico, una meta imposible, un deseo lunático. Es todo lo que la Luna iluminada es para mí, el Señor Sol.


Mirar la segunda parte de la Odisea Astral. Da click aquí: Sol obscuro


¿Quieres conocer la respuesta de la Luna a este escrito?
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martes, 22 de marzo de 2011

El chico que soñaba con alcanzar la Luna (Escrito 1)


En mi vida he andado divagando por el mundo, con el afán de ir recolectando historias. Platique con mucha gente y también viví muchas experiencias nuevas, pero de aquellas historias ajenas a mí, solo ha habido una lo suficientemente relevante como para ser contada. Es una historia diferente a todas las que he oído y la diferencia, radica en que me refleje a través de los ojos del joven que me la conto. Esta es la historia del chico que soñaba con alcanzar la luna.

Todo comenzó cuando el joven Chrystofer leyó un poema que cambio su vida. El poema fue escrito en honor a una tal Luna, él no tenía idea de que o quien era esa tal Luna. Comenzó a indagar y continúo leyendo los textos referentes a ella, fue tanto el interés por saber más de esta, que su dócil mente creo una obsesión en él. Al principio solo eran un par de palabras escritas hacia ella y algunas pequeñas notas musicales, pero después se convirtieron en pensamientos más complejos. Pasaba horas ideando el primer encuentro con su amada, imaginando una y otra vez el sabor de sus mejillas. A pesar del amor tan puro que sentía por su figura, él tenía miedo de mirarla directamente, no quería enfrentar el hecho de que tal vez ella amara a alguien más. Busco otra forma de admirarla sin tener que verla en persona así que encontró una foto, la cual miraba todos los días antes de salir a vivir su vida. Tuvo que pasar mucho tiempo antes de que él decidiera perder la vida, para dedicarse a encontrar la forma de poder estar con su amada. Poco a poco fue siendo consumido por su obsesión, y lentamente se dejó llevar por las ideas que sugerían un encuentro con su musa.

Un día se dio cuenta de que podía ver su rostro reflejado en las olas, no me sorprendí cuando me lo conto, ya que también declaro verla en todas las cosas dentro de la oscuridad de la noche. Al ver el rostro en el mar intento alcanzarla a través de él y comenzó a nadar todos los días con la intención de prepararse físicamente, para que alguna vez pudiera encontrarse con ella al final del horizonte. Miraba todas las noches el mar embravecido, le gustaba saber que del otro lado del mar se encontraba su amor, así se mantuvo durante mucho tiempo esperando pacientemente hasta que llego el día predestinado, y en ese día, él decidió robar su atención. En el día predestinado comenzó a llover, entonces vio nubladas sus esperanzas por un momento, pero aun así nada de esto derrumbo sus sueños. El simple hecho de poder encontrase con su amor del otro lado del mar, fue suficiente para que él comenzara a remar aun en contra de la corriente. Los problemas lo golpearon en la cara constantemente, él sabía que todos lo verían como a un bobo por seguir un sueño tan irreal pero seguía sin importarle todo esto, puesto que él de verdad quería ver convertido su sueño en realidad. Siguió remando hasta caer ante el cansancio y a la mañana siguiente despertó con los fuertes rayos del sol, como si este se burlara también de su pobre intento. Se dio cuenta de que no lograría nada con intentos como este, así que regreso a la costa totalmente desilusionado y por si fuera poco, con una fuerte insolación encima. Dijo él que después de remar un rato bajo el sol indomable, quedo inconsciente y lo último que recordaba de ese suceso, fue cuando unos pescadores le estaban dando primeros auxilios dentro de una cabaña. Por cierto, recalco que la cabaña era muy bonita.

Esto no opaco sus esperanzas de encontrarse con su amada, por el contrario fue un gran incentivo para que Chrys se aferrara más y más a la idea de amarla. Entonces probó una y otra vez, diferentes planes aunque todos fracasaban al final. Una vez robo un globo aerostático de color naranja fluorescente, con café y azul turquesa… sé que el color no presenta relevancia alguna en la historia, pero de verdad tenía que mencionar el color ya que era un globo con colores horribles y por si fuera poco la canasta era rosa. Bueno el punto es que robo el globo, y se dispuso a navegar por los fuertes aires que dominan la superficie del mar. Claro que era de esperarse una gran catástrofe por parte de nuestro joven amante. Él no tenía ni la más mínima idea de cómo andar en globo, solo sabía que se le tenía que llenar de aire caliente para subir y esperar a que este se enfriara para bajar. Después de unas dos horas de vuelo, su viaje acabo siendo consumido por las llamas. He preguntado a varios dueños de globos aerostáticos, y ninguno tiene idea de cómo se pudo haber prendido fuego solamente la canasta, claro aunque era de esperarse que después de que la canasta se quemó, todo el globo ardió en llamas. Chrys relato que él se había quedado dormido mientras viajaba hacia su amada, entonces se despertó gracias a que no podía respirar muy bien, y cuál fue su sorpresa que al abrir los ojos la canasta estaba siendo consumida por el fuego. Chrystofer desesperado salto del globo hacia el mar. Para su fortuna como se había quedado dormido, olvido llenar de nuevo con aire caliente al globo, así que este se encontraba a baja altura. La caída le dolió bastante al tocar el agua, pero no le dolió más que ver otro de sus intentos frustrados y bueno su castigo adicional, fue tener que nadar de nuevo hacia la costa. Aunque me dijo que no le importó en ese entonces, como antes había intentado cruzar el mar en una barca, se había forjado un cuerpo bastante musculoso así que le tomo una hora continua, nadar hasta la costa. De hecho desde antes de tocar suelo, los pescadores quienes ya lo habían conocido desde su suceso anterior, fueron en su rescate.

Siguió con múltiples intentos sin obtener resultados positivos, incluso trato de conseguir su objetivo de la forma menos probable. Escribió una carta a través de la computadora, donde enumeraba de una forma lógica y coherente, una serie de razones por las cuales la tal Luna debería visitarlo. Cuando comento a externos su plan, estos comenzaron a reírse y a decir que era la idea más estúpida que había tenido. Y como ya sabrán… no le importó. Él no quiso entrar en detalles con su carta, solo me dijo que la envió a través de un mail y que sus plegarias escritas, nunca tuvieron respuesta alguna. Aunque yo no tenía idea hacia donde dirigió la carta, la verdad es que tuve miedo de preguntar y lo primero que se me vino a la mente, fue que él era demasiado obsesivo. Su obsesión fue lo que me hiso reflejarme en sus ojos.

Después de que este último plan de la carta fallo, tuvo que idear uno nuevo. Esta vez el plan no podía fallar. Planeaba robar un avión, ya que con él podría cruzar el mar y al fin encontrarse con su amada Luna en el horizonte, justo donde los ojos humanos ya no pueden alcanzar a ver. Analizo miles de veces este plan y se dio cuenta de que no podía fallar, entonces descargo un emulador de vuelo desde internet, y se puso a practicar todos los días. Él mismo sabía que su plan era un tanto estúpido, pero después de haberlo intentado todo ya no tenía más ideas. Vigilo las operaciones de una aerolínea pequeña durante una semana, realizo cálculos, tomo tiempos, investigo a todo el personal, etc. Hizo todo lo que podía hacer, con tal de que él pudiera robar el avión y así llegar directo a su destino. Descubrió que la aerolínea estaba casi en banca rota, y por lo tanto diario guardaban un avión diferente en el hangar (para ahorrar costos de operación). Así fue como supo que podía robar el avión sin que nadie lo viera. Solo le faltaba resolver un problema… como abrir la puerta principal del hangar y así poder lograr su cometido. Entonces se preocupó por entablar una amistad con uno de los mecánicos de la aerolínea y una vez que se hicieron amigos, Chrystofer le confeso su plan pidiéndole de favor (a cambio de una importante suma monetaria) que le abriera la puerta del hangar el día de su escape. Este señor accedió y declararon un día, en el cual habría aún menos actividad de lo cotidiano. Llego el día predestinado y se llevó a cabo el plan que tenía Chrystofer, sus cálculos estuvieron bastante bien, sus tiempos fueron exactos, incluso el análisis al personal fue infalible, ya que él sabía quién era cada uno de ellos y donde estarían exactamente a la hora del suceso. Todo fue prefecto, y al llegar al hangar el mecánico ya lo esperaba. El señor al ver la señal del joven amante, este procedió a abrir la puerta principal. Chrys subió rápidamente al avión y se dispuso huir, a refugiarse con la dueña de sus pensamientos, cuando de pronto se llevó una sorpresa… el avión no tenía gasolina. Se dio cuenta de que todo había sido una trampa. El señor había avisado a la policía desde antes, solo para poder cobrar una jugosa recompensa al evitar el robo. Chrys comenzó a ver a los policías acercándose y lo único que pudo pensar en ese entonces fue: “¡Cielos! Tardare aún más en encontrarme con mi amada”.

Cayó en juicio y por supuesto que perdió el caso y a pesar de haber estado preso durante algún tiempo, no le importó ya que sabía que todo esto era en nombre de su amor. Al cumplir su condena, lo primero que hiso fue buscar nuevamente a la Luna. Es importante mencionar que esta nunca lo abandono dentro de la cárcel, él siempre veía su reflejo a través de su ventanita. Podía ver el reflejo de su cara en cada cosa que miraba, siempre y cuando fuese de noche, ya que él sabía que para su Luna la noche era lo más importante. Esta vez escribió una nueva carta, en esta le conto todo lo que él había vivido tratando de estar con ella. Escribió absolutamente cada detalle y lo mando por mail, esperanzado en que por fin recibiera respuesta a sus plegarias.

Por muy extraño que parezca… esta vez sí recibió una respuesta a su carta.

Yo podría decir que sigo admirando la firmeza que note en sus ojos, al decir que todavía no ha abandonado este sueño, de hecho esta historia la escuche hace unos algunos días en el aeropuerto. Él mismo me la conto mientras esperaba a que su vuelo a España se anunciara. En la respuesta que Luna dio a su carta, le pidió que por fin se encontraran. Luna era una chica que amaba el arte, hasta tenía un blog donde escribía poemas dedicados a su pseudónimo, es por eso que él sabía que en el horizonte, justo donde terminaba el mar, iba a encontrar a su amada. Chrystofer solo quería cruzar el mar Atlántico, y con esto llegar a España.

Desde el principio supe que él hablaba de una chica que valía la pena, de no haber sido así nunca se hubiese tomado la molestia de querer alcanzarla. Su historia tan alocada me fascino. Es la única historia que he escuchado, capaz de expresar un sentimiento tan puro como lo es el amor. Debo decir que por eso también me refleje en sus ojos, yo sé lo que es estar perdidamente enamorado de una mujer. No te importa cómo, ni porque, solo sabes que deseas estar con ella a pesar de que los problemas te golpeen en la cara, incluso aguantando burlas, humillaciones y rechazos por parte de tu misma amada. A veces pienso que el mundo sería un mejor lugar, si hubiese más personas como él, capaces de no ser egoístas amando a alguien más que no sean ellos mismos, y con la fuerza suficiente para lograr sus sueños. No tengo idea de que haya sido de su encuentro con Luna. Pero estoy seguro de que esa persona, es capaz de ser feliz a pesar de cualquier problema.

Si no sueñas, nunca sabrás lo que hay más allá de tus sueños.

Hola lector, te escribo una petición.
Me parece justo el intercambio de palabras, si te ha llamado la atención este escrito te incito a escribir algo de vuelta. Regálame tus pensares después de leer esta mi primer historia corta.
Gracias por leerme.
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